De Valencia al cielo: una fiesta del fútbol

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La gran final ha concluido, pero su eco perdurará durante mucho tiempo en nuestros oídos. Todos conocemos el resultado. El Barça fue justo vencedor, y a pesar de la garra y el ánimo de los aficionados perdimos el partido, sí, pero ganamos en muchos otros aspectos.

Entre otras cosas, ganamos un montón de amigos culés. La confraternización entre aficiones fue ejemplar, como nunca se ha visto. No se paraban de ver aficionados del Athletic con bufandas del Barça, y viceversa. De vez en cuando se oía un cántico popular, que unía a todos y que ponía a toda una calle bajo un grito atronador: “madridista el que no bote”. Traineras en la carretera, brindis, trueques, deseos de buena suerte…El que no hiciera amigos fue porque no quiso.

Cuando por fin pudimos acceder al estadio, atravesando la pésima organización, nos fundimos en un abrazo como si ya no importara lo que pasara. Allí estábamos, en la gran final 25 años después. A los pocos minutos del pitido inicial, el gol de (ari ari ari) Toquero (lehendakari) nos hizo soñar durante los 22 minutos en los que éramos campeones. Minutos que parecieron horas, en los que ahora sí teníamos algo que perder. Los nervios a flor de piel, se calmaban animando al equipo hasta la extenuación. Un equipo fiel a su filosofía única, peleaba cual David contra Goliat.

Tokero Fifa

Tokero Fifa

La situación era sobrecojedora. Bastaba levantar la vista y observar las gradas de Mestalla. Un aficionado culé se preguntaba: “Pero ¿de dónde han sacado tantas entradas estos tíos?”. Y es que tres cuartas partes del campo eran rojiblancas. Una marea que no paró de animar en todo el partido, a pesar de ir recibiendo uno detrás de otro los mazazos del mejor equipo del mundo.

Cuando el árbitro pitó el final del partido, los aficionados rojiblancos sabíamos que era cuando más teníamos que aplaudir a nuestros leones. Se acercaron a la portería sur como podían, dando tumbos y entre lágrimas, lamentando no poder dedicarnos la victoria. El grito de “Athletic Athletic” retumbaba en el campo por encima del “Campeones” del Barça. Estábamos asistiendo a algo inaudito. El equipo derrotado estaba siendo jaleado como si hubiera sido el campéon. La ovación duró 25 minutos y varios fueron los jugadores que subieron a la grada a regalar sus camisetas y botas. Más tarde, los jugadores del FC Barcelona dieron la vuelta de honor y cuando llegaron a la zona del Athletic…que demostración de señorío y elegancia. Toda la afición aplaudió al justo ganador de esta final en una cerrada ovación. Xavi, Puyol, Eto’o y compañía agradecieron el gesto portando Ikurrinas y bufandas y banderas del Athletic. Una demostración de deportividad inolvidable y rara vez vista en un terreno de juego.

Etoo aplaude a la afición rojiblanca

Eto'o aplaude a la afición rojiblanca

Tras la entrega del trofeo y ya saliendo del campo, asistí a otro acontecimiento insólito. Según íbamos saliendo por nuestras respectivas puertas de Sur, la aficion del Athletic nos encontramos con parte de los aficionados blaugranas esperándonos. Casi haciéndonos un pasillo, nos animaron y no se dejaban de escuchar frases como “Es un orgullo haber jugado la final con vosotros” “Ánimo, el año que viene nos vemos.” “Sois grandes.” “Athleeetic Athleeeeetic”. Increible.

Pocos son los puntos negros que se pueden recordar de esta final, pero los ha habido:
En primer lugar querría destacar que se ha querido desviar la atención de lo realmente importante el día 13, que es el fútbol y el ambiente de una final. El tema del himno y el revuelo que ha causado el “error humano” de TVE parece que es lo único que importa a ciertas personas. Después de tanto bombo mediático, y a punto de comenzar la final tras un largo día de fiesta, parte de las aficiones de dos equipos de tierras con identidad propia acabaron pitando el himno nacional. Una anécdota más, que ciertos periodistas y medios intentan engordar como si fuera un atentado personal al rey.

Como segundo punto negro, nos encontramos con los cortes de mangas de Yayá Touré. Un desacierto por su parte, teniendo en cuenta el buen rollo que estaba habiendo entre ambas aficiones. Eto’o y otros de sus compañeros tuvieron que pedir perdón a la parroquia rojiblanca de su parte. Después de una ducha de agua fría y ante las cámaras, Touré pidió perdón públicamente por su gesto.

La última nota negra la puso el descerebrado que le arrojó una lata a Dani Alves e impactó en su cabeza. Pero la reacción del resto de los aficionados rojiblancos fue ejemplar. En pocos instantes se detuvo al culpable gracias a que este fue delatado y entregado a la policía por parte de la hinchada bilbaína.

El viaje de vuelta en autobús fue largo y duro, pero la conclusión que sacamos todos es que HA MERECIDO LA PENA. Ahora falta el recibimiento en Bilbao de nuestros grandes subcampeones. Otro día que seguro no olvidarán nuestros leones. Para la siguiente final seguro que no esperaremos tanto tiempo.

ATHLETIC BETI ZUREKIN!!

(fotos y vídeos en cuanto los pase de la cámara al pc)

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Una respuesta to “De Valencia al cielo: una fiesta del fútbol”

  1. korkutxo Says:

    solo ai una frase ke resuma todo lo vivido…
    ” yo estuve alli” y de fondo un grito con el que aun sueño…
    la laaaaa lalara la la! laralaaaaaaaaaa lala. la laa lala laaaa laaaa laaaaaaaa………………………. athetic! athetic!

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